miércoles, 6 de octubre de 2010

Antropófago, ecófago y autófago

Leyendo el artículo de Justo Soto Castellanos, “La ética de Marx y el marxismo” –Rebelión.org, 27-04-09-, me encontré con esas tres palabras que califican de manera perfecta al capital y a su imperio, el capitalismo.  
 

El capital al devorar al ser humano y a la naturaleza, fuentes últimas de cualquier forma de riqueza, terminaría por devorarse a si mismo y el capitalismo, lejos de ser la prehistoria de la humanidad como lo veía Marx, terminaría por convertirse en el fin de toda historia humana.
 
Que esa es la tendencia que presenta el capitalismo en nuestro tiempo es evidente. La pobreza y la exclusión social son crecientes y la destrucción de los ecosistemas marcha de manera acelerada. ¿Aceptaremos resignadamente ese cruel destino como cerdos que marchamos al matadero? ¿O como seres humanos deseosos de humanizarnos nos rebelaremos al dominio del capital?
 
Ahora más que nunca la realidad –humana o material- nos está exigiendo ser anticapitalistas y al concebir así la realidad, se relativiza un sin fin de problemas que realmente son intrascendentes de cara a preservar la vida en nuestro planeta.
 
Es, obvio, que para quienes desprecian la teoría y a quienes nos ocupamos de la misma, resulten tan sólo palabras y para mas fregar, palabras rebuscadas de difícil comprensión. Lo importante dirán es lo real y lo concreto, aunque lo confundan con lo meramente fenoménico.
 
Pero ocurre que la pobreza y la exclusión social son realidades concretas, como lo es la destrucción de los ecosistemas y si comprendemos la realidad esencial del capitalismo, por medio de la teoría, comprenderemos sin mayor dificultad que, tales problemas no se pueden resolver sin cambiar el sistema capitalista. Mas si no contamos con el apoyo de la teoría, para el caso que nos ocupa la teoría de Marx, seguiremos dando palos de ciego.
 
Cuando yo propongo la economía solidaria, como base y fundamento para construir una sociedad solidaria, lo hago porque estoy convencido de que es una alternativa viable, para reemplazar el capitalismo. Y que como tal, se está construyendo en diferentes partes del mundo, con mayor o menor desarrollo, con mayor o menor claridad de los fines y objetivos últimos. Pero si, con mucha convicción, de que enfrentan los problemas generados por el capitalismo y que en consecuencia, no cabe esperar que éste los resuelva.
 
En consecuencia, una forma de luchar contra el sistema es promover alternativas al mismo y contribuir desde nuestro quehacer teórico a la construcción, desde las entrañas mismas del capitalismo, una forma diferente de vida y de trabajo, de realización personal y de ser feliz. Para ello, ciertamente, es preciso aprovechar cualquier espacio, cualquier resquicio, que nos deje el sistema. O bien, crearlos cuando no existan, pero lo importante es avanzar y fortalecer esta realidad, de manera que crezca y sea muy fuerte, para que resista y supere al capitalismo. Para así avanzar hacia una sociedad que sea la negación del capitalismo y de su carácter antropófago, ecófago y autófago.

¿SIS o MIES? Hagamos la diferencia

En El Salvador, con la nueva administración Funes, se ha creado la Secretaría de Inclusión Social (SIS), algo novedoso y a su vez interesante; sin embargo, en Ecuador han creado un Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y además del rango que se le confiere a la nueva Institución, dedicada a enfrentar la problemática de la exclusión social, tal parece que han comprendido que no puede haber inclusión social si no existe inclusión económica y para bregar en este campo han creado una Ley de Economía Popular y Solidaria y toda la institucionalidad requerida. 


En países capitalistas y subdesarrollados como el nuestro, debería de resultar obvio que la exclusión social es la resultante de la exclusión económica, de allí que de poco servirá trabajar por la juventud, la mujer, la familia, etc. si no es como parte de un programa mucho más amplio que promueva y facilite la inclusión económica. ¿Y cómo hacerlo? Pues, promoviendo, fomentando y apoyando las empresas solidarias. ¿Contaremos con las instituciones requeridas para hacerlo?
 
Digamos que contamos con algunas pero que habría que reorientarlas. Ya que no se trata de apoyar a las microempresas, desde la óptica de que constituyen un vivero de empresas capitalistas. Y, en todo caso, ello no debería de ser una responsabilidad del Gobierno, al menos, de uno que busca el cambio. Además, de que la experiencia demuestra que, la inmensa mayoría de microempresas nunca se desarrollan, dada su situación de desventaja para competir con las empresas capitalistas. Pretender lo contrario es como creer que la “selecta” podría competir en condiciones de igualdad con la selección de Brasil, porque las reglas del juego son las mismas.
 
Si la exclusión social y económica están a la raíz de muchos de nuestros problemas debemos de enfrentarlas de manera frontal e integral, no con paliativos como los subsidios o con reparticiones gratuitas de uniformes, útiles escolares o semillas. Esas son salidas, pero no soluciones. Que ayudan, si, pero un Estado asistencialista no resuelve los problemas, sencillamente los posterga y recuérdese que las arcas del Estado no están colmadas y tampoco tenemos petróleo o gas, mucho menos grandes recursos como Brasil.
 
Para darles algunas ideas de cómo se trata esta problemática en Ecuador haré algunas citas libres de su nueva Ley de Economía Popular y Solidaria, en el apartado referido a la protección, promoción y fomento de las empresas populares y solidarias. Veamos:

a)     Crear un registro de empresas solidarias.
b)     Dar preferencia de parte del estado a las empresas solidarias en sus compras de bienes y servicios.
c)      Exención de impuestos a las empresa solidarias. Si se exime a las maquilas ¿por qué no hacerlo con las empresas solidarias?
d)     Crear una Banca Solidaria, así como un Fondo de Garantía Solidaria, además de canalizar recursos vía intermediarios no capitalistas.
e)     Incluir dentro de los programas de educación asignaturas y carreras vinculadas con la economía solidaria. En la UCA impartimos diplomados.
f)       Apoyo y fomento de parte de los gobiernos municipales, incentivando el comercio justo, el consumo ético y el trueque comunitarios. Además de crear centro de acopio y de comercialización solidaria.
g)     Promover, capacitar y brindar asistencia técnica y asesoría para la producción exportable.

Como ven, es mucho lo que se puede hacer y en el país tenemos la ventaja de que ya existen numerosasexperiencias, aunque el apoyo gubernamental haya sido nulo. Hagamos la diferencia, atendamos a las ideas nuevas, no nos quedemos en el pasado.

Microempresas y la expoliación (II)

Por microempresas entendemos aquellas empresas con menos de cinco trabajadores y que no son capitalistas, esto es,  que operan con una lógica de sobrevivencia, por oposición a las empresas capitalistas cuya lógica es maximizar beneficios sin importar cómo. 


Lo anterior es una diferencia cualitativa, de mayor importancia que las diferencias cuantitativas, mediante las cuales se busca alinear a las microempresas del lado de las empresas capitalistas. Todos somos empresarios, lo único que algunos somos chicos y otros grandes. No señores, algunos son empresarios no capitalistas subsumidos indirectamente a las empresas capitalistas.
 
El cambio debe de provenir desde abajo, decíamos en un artículo anterior, y ahora añadimos desde lo más chiquito, siguiendo a Isabel Rauber, si queremos cambiar a El Salvador. En consecuencia CONAMYPES, debería de impulsar un cambio en su visión y en sus políticas de apoyo a las microempresas, de tal manera que avancen hacia una economía solidaria.
 
¿Cómo pensamos que se puede lograr tal cambio? Primero persuadiéndose de que la economía solidaria es el camino y por tanto deberían de conocerla todos los que trabajan en CONAMYPES, así como las instancias superiores del Ministerio de Economía. No es correcto descartar algo que ni siquiera se conoce.
 
Segundo, se requiere “Estimular la organización y asociatividad de las MIPYMES, su integración en redes empresariales, apoyando su integración horizontal y vertical...”
 
Ciertamente tratándose de un universo tan grande se requiere de organización y asociatividad a fin de poderlo atender de manera adecuada, afortunadamente ya existe algún avance en esta materia y donde no la hubiera habría que promoverla.
 
Su integración en redes empresariales sería de mucha ayuda a fin de que pudieran realizar ventas al gobierno, quien debería de tener una opción preferencial por las microempresas, las cuales deberían estar exentas de impuestos.
 
La articulación intra e intersectorial resulta ser de mucha ayuda a fin de ir creando los eslabones de la cadena de valor agregado y que éste –el valor agregado- se quede en el sector microempresarial y no se vaya al sector capitalista.
 
En segundo lugar resulta clave la solidaridad a fin de que la asociatividad de sus frutos y no termine siendo una mera asociatividad como la de las cámaras o asociaciones empresariales. El interés del colectivo debe de prevalecer sobre el interés individual lo cual implica que deben de ayudarse mutuamente, compartir información, tecnología, etc.
 
En cuarto lugar es suma importancia la formación técnica (administrativa, financiera, comercialización, jurídica, tributaria, etc.) a fin de que puedan realizar una adecuada autogestión. Recordar que este aspecto, entre otros, fue el que falló con las cooperativas de la Reforma Agraria.
 
En quinto lugar si queremos ir creando microempresarios con una mentalidad nueva es preciso también la formación político-ideológica, conocimiento de la realidad capitalista, etc. Así como promover nuevos valores y principios solidarios.
 
Por otra parte se requiere de cuestiones mucho más prácticas, tales como cambiar la dirección  y la orientación de INSAFORP; promover la creación de mercados para la venta de la producción de las comunidades organizadas; crear una Banca Solidaria alimentada con recursos estatales así como con donaciones internacionales, esta banca debería de contar con un Fondo de Garantía Solidaria; coordinar con autoridades locales y eclesiásticas para diferentes actividades; modificar la LACAP, etc.
 
Bien, por ahora nos quedamos aquí, esperamos seguir pensando y escribiendo.

Las microempresas y la expoliación. (I)

Como soy un economista marxista es obvio que estoy por el cambio y es por ello que me he ocupado de hacer propuestas al gobierno del cambio y como no soy dogmático, sino que pienso que las ideas, las teorías deben de ser y estar acordes con la realidad, mis planteamientos y propuestas las hago desde la Economía Solidaria, una teoría que parte de la realidad y que se encuentra en proceso de construcción por varios economistas de América Latina, entre los cuales me incluyo.  
 

En esta ocasión además de algunas sugerencias para CONAMYPES y el viceministro de economía Mario Serna, queremos alertar sobre algunos riesgos que enfrentan las microempresas en sus relaciones con el capital, ya que el Programa de Gobierno del FMLN plantea cosas positivas, como: “Estimular la organización y asociatividad de las MIPYMES, su integración en redes empresariales, apoyando su integración horizontal y vertical...”Planteamiento propio de la economía solidaria, pero a continuación agregan: “...y su articulación con la gran empresa.” Aquí es donde a mi juicio se equivocan y lo hacen porque desconocen la subsunción indirecta del trabajo en el capital. De modo que les diremos rápidamente de qué trata.
 
Al interior de la Formación Económico Social Capitalista (FESC) se encuentran además del Modo de Producción Capitalista  (MPC),  formas economicas no capitalistas, tales como:
 
* Campesinos  * Sector informal urbano * Microempresas  * Cooperativas  *  Economía familiar * Instituciones sin fines de lucro  * Empresas solidarias 
 
Todas estas formas económicas se vinculan directa e indirectamente con el capital, para explicar estas vinculaciones que resultan ser muy negativas, aunque poco estudiadas teóricamente, es necesario acudir a:
 

La subsunción indirecta del trabajo en el capital.

 
El término subsunción posee dos significados, a saber: inclusión y subordinación.
 
Inclusión, quiere decir que el proceso de trabajo se ha convertido en un instrumento del proceso de valorización del capital.
 
Subordinación, significa que es el capitalista quien dirige el proceso de trabajo y se apropia de lo producido. Dicho brevemente es el capitalista quien decide qué producir, cuánto producir y cómo producir. Cuando existen relaciones salariales se trata de una subsunción directa y cuando no existen, se habla de la subsunción indirecta.
 
Diremos que el trabajo en la economía no capitalista está subsumido indirectamente en el capital, cuando se convierte en un instrumento mediato del proceso de valorización del capital, esto es, sin que medien relaciones salariales entre el capital y el trabajo y a su vez que el capital subordina de manera indirecta el proceso de trabajo. En tal situación los trabajadores son expoliados. Por  expoliación entendemos la transferencia de valor que ocurre desde las formas de trabajo no capitalistas hacia el sector capitalista de la economía. Transferencias que pueden ocurrir por diferentes vías o medios.
 
De manera bastante resumida nos parece que es posible señalar cuatro casos generales de subsunción indirecta en las relaciones de la economía no capiatalista con el capital genérico o como un todo.
 
El primer caso se presenta cuando el trabajador se ha creado y capacitado al interior de la economía solidaria y ya formado se transforma en un trabajador asalariado, bajo el dominio directo del capital. El capital se está apropiando del valor de esa fuerza de trabajo, sin haber incurrido en ningún costo para su formación, ya que esa fuerza de trabajo se creó al margen de los circuitos del capital. Se trata de una fuerza de trabajo autoproducida.
 
El segundo caso ocurre cuando la economía solidaria se vincula con el capital, ya sea mediante compras o ventas al sector capitalista de la economía. En tales relaciones ocurre generalmente un intercambio desigual, la economía solidaria da más de lo que recibe. Una posible explicación podría encontrarse en las diferentes racionalidades con que operan el sector capitalista y el sector del trabajo, así como en sus diferentes niveles de productividad o bien, en la naturaleza diferente de los productos que comercian.
 
El tercer caso tiene que ver con la realización y consumo al interior de la economía solidaria de mercancías producidas y realizadas por el capital, en tanto que se contribuye a ampliar la órbita de valorización del capital, así como a acelerar la velocidad de rotación del capital, sin cargar con todos los costos de circulación, lo cual se traduce en beneficios extraordinarios para el capital.
 
El cuarto caso está asociado con el capital bancario o financiero y se da cuando al interior de la economía solidaria se utilizan, vía cooperativas de ahorro y crédito, bancos comunales o cualquiera otros intermediarios financieros, recursos provenientes de la banca comercial o capitalista, la cual no carga con los costos, ni con los riesgos de manejar una cantidad inmensa de pequeños créditos. O bien, cuando los intermediarios financieros propios de la economía solidaria captan recursos, los cuales pasan después a ser depositados en la banca comercial. En cualquiera de las dos situaciones se está posibilitando una valorización extraordinaria del capital.
 
En la medida que la economía solidaria se vincule con el sector capitalista de la economía, cabe la posibilidad de la expoliación. La cual sólo podrá ser eliminada hasta que ya no existan formas capitalistas o que la economía solidaria no se vincule con el sector capitalista, lo cual implicaría un desarrollo muy grande e integrado de las diferentes unidades de la economía solidaria, lo cual resulta más utópico que la desaparición del capitalismo. Algunas formas de disminuir la expoliación son, por ejemplo, desarrollando la articulación intra e intersectorial de la economía solidaria, creando sus propios circuitos financieros, realizando compras y ventas de manera asociada, etc.[1]
 
Respetando la extensión propia de un periódico tendré que continuar la temática en otro artículo.
 
(*) Economista y colaborador de ContraPunto



[1] Para un mayor desarrollo de esta temática ver: Montoya, Aquiles, Economía Crítica, cap. 8., aunque la cita anterior ha sido tomada de El Manual de Economía Solidaria, de próxima publicación.

El cambio debe de provenir desde abajo

Ciertamente los proyectos macros son necesarios e importantes, pero si efectivamente deseamos ver cambios positivos y duraderos debemos de promover la economía solidaria. Se podrá pensar que ya aburro con lo mismo, pero la realidad es que cuando observo las diferentes medidas del gobierno observó que no están promoviendo cambios que no sólo son posibles sino necesarios, por su eficacia para combatir la pobreza y la exclusión social. En artículo pasado apelaba a las secretarias: SAE y a la SIS, no observó que se hayan enterado o que les haya interesado, es por eso que ahora apelo a los consejos municipales.
 
El papel de los concejos municipales alternativos
 
Los concejos municipales tienen un papel muy importante en todo el proceso de avanzar hacia una sociedad solidaria, por eso es necesario que renuncien a la visión de desarrollo local o que incorporen dentro de éste la visión de la economía solidaria, ya que estos concejos municipales vendrían a ser como la base política para ir construyendo los cimientos de la sociedad solidaria. En esa medida la transformación social parte de abajo hacia arriba y no al revés, como tradicionalmente se pensó, pero esto implica redefinir las funciones de los concejos municipales:
 
En la actualidad los concejos municipales tienen únicamente funciones deliberantes, por lo que deben pasar a ser funcionarios ejecutivos responsables de ciertas áreas de trabajo y hacerlo a tiempo completo.
 
Deben tener un área de organización de tal manera que todas las comunidades del municipio estuviesen organizados. Estas comunidades serían la célula del tejido organizativo del municipio, en la que estas personas organizadas se convierten en gestores de su propio desarrollo, obteniendo a su vez poder social y político, también capacidad de protesta y de propuesta.
 
Se debe tener un área de comunicación, para formar e informar.
 
Un área de formación política ideológica que funcione impartiendo charlas, conferencias, seminarios, talleres, lectura, etc.
 
Un área económica que promueva las empresas solidarias, la comercialización y el financiamiento solidario.
 
Área de medio ambiente.
 
Área social para promover empleos para jóvenes y mujeres así como promover recreación y cultura.
 
Área de gestión encargada de buscar fondos y capacitar a las comunidades organizadas para que ellas mismas puedan gestionar  sus fondos de manera directa.
 
Área de formulación de proyectos que capacite a las comunidades.
 
Al multiplicarse esta forma de trabajo municipal se va tejiendo una red de relaciones solidarias de poder que llegan a tener una influencia política enorme, que permite que el municipio no cambie de partido ni de ideología. Este tejido da la posibilidad de que se ganen mas diputados que busquen llevar a cabo la legislación solidaria y esto da una mayor posibilidad de obtener o conservar el poder Ejecutivo, con la ventaja de que podría funcionar en favor de las mayorías populares. Y lo  mismo ocurriría en cuanto al poder económico, social, mediático, etc.
 
La creación de empresas solidarias No tiene limites, las empresas solidarias pueden estar en cualquier sector de la economía, la empresa solidaria no es sólo es para campesinos es para todos.

Sugerencias para enfrentar la exclusión social

En el pasado reciente, y aún ahora, cuando la doctrina neoliberal se había apoderado de las mentes de muchos economistas y otros profesionales, convirtiéndolos más en creyentes que en seres pensantes, se afirmaba que como resultado del crecimiento económico, la riqueza habría de rebalsar hasta alcanzar a los más pobres y ya no habría exclusión social.  
 

En la actualidad con las diferencias del caso se cree que reactivar a las empresas capitalistas mediante la ayuda estatal es la salida a la crisis, y con ello vendrá el empleo y se acabará la exclusión social. Pero si en el pasado no se logró, no existe nada que nos llevé a pensar que ahora si ocurrirá.
 
Ciertamente, cualquier medida del gobierno orientada a generar o a incrementar los ingresos de los más desposeídos, se ve como una  buena acción, ya que de esa manera se está paliando la miseria, pero no es menos cierto que se está incrementando la demanda, la cual sabido es, cae ante una situación de recesión. De tal manera que, se podría pensar que esto conduciría a un incremento en la producción y consiguientemente, en el empleo.
 
Desafortunadamente, como somos una economía extremadamente abierta los incrementos en la demanda no se traducen en incrementos en la oferta, vía incrementos en la producción doméstica, sino que traducen en incrementos en las importaciones, como se ha podido comprobar con la demanda generada por las remesas, de donde seguramente no habría incremento en el empleo y la brecha comercial se incrementaría.
 
Bien, con lo anterior lo que buscamos es ejemplificar el hecho de que cualquier medida que busque reactivar la economía sin alterar el modelo de capitalismo en el cual vivimos –y no me refiero  exclusivamente al llamado modelo neoliberal, que a mi juicio es más correcto llamarle terciario maquilero- sino al carácter heterogéneo, desarticulado, extrovertido y fundamentado en la sobre explotación de los trabajadores, no conducirá a enfrentar, cuando menos, problemas como el desempleo, la pobreza y la exclusión social, ya no digamos la degradación ambiental y la desigualdad de género.
 
Seguramente, el nuevo gobierno tenga claro tal realidad y por ello creó dos nuevas secretarías: la de asuntos estratégicos y la inclusión social. Y es a ellas que van  dirigidas mis sugerencias.
 
1ª. Sugerencia.
 
Ante la crisis del desempleo y la delincuencia, sugiero crear un plan masivo de becas, tanto a nivel básico como superior, al interior del país y como en el exterior, con ello se estaría generando ocupación y a su vez se estaría preparando un contingente significativo de fuerza de trabajo calificada y disponible para cuando se supere la crisis, además de que se estaría compensado la fuga de trabajadores calificados debido a la migración.
 
2ª. Sugerencia
 
Establecer un límite a las ganancia de las empresas, ya que en situaciones excepcionales como las actuales existen empresas que obtienen beneficios extraordinarios, lo cual no es aceptable desde ningún punto de vista.
 
3ª. Sugerencia
 
Promulgar un decreto de emergencia y con carácter temporal, en el cual se establezca por ley que las empresas que cierren pueden pasar a manos de los trabajadores, si estos así lo desean y si no se les cancela el pasivo laboral. La empresa de seguridad recién quebrada podría seguir funcionando, sin ningún costo para el Estado y con gran beneficio para los empleados.
 
4ª. Sugerencia
 
Que la SAE y la SIS convoquen a representantes de los trabajadores del campo y de la ciudad (excluidos los sindicatos), de cooperativas, de asociaciones comunales, de asociaciones de mujeres, de jóvenes, de lisiados, de ambientalistas, etc. Así como a representantes de ONGs que tengan actividades de promoción económica entre empresas no capitalista a fin de diseñar una estrategia que busque:
 
a.       Incrementar la oferta de bienes y servicios.
b.      Crear mecanismos de comercialización solidaria.
c.       Crear mecanismos de financiamiento solidario.
d.      Promover la creación de empresas solidarias que atiendan la demanda de bienes de consumo básico, así como la demanda de bienes por parte del Estado.
 
Para lograr lo anterior será necesario que formen parte de la estrategia: CONAMYPES, FISDL, INSAFOCOOP e INSAFOR.
 
Necesario es aclarar que una empresa solidaria es diferente a una microempresa o a una pequeña empresa. En la empresa solidaria existe autogestión por parte de los trabajadores que a su vez son propietarios de la empresa. Es una empresa solidaria, asociativa y opera con una  racionalidad diferente. Si bien busca generar un excedente, éste es un medio y no un sin fin en si mismo. El excedente tiene por destino la reinversión y fines solidarios.

Exigencias de la realidad

La realidad actual posibilita y exige la creación de relaciones populares de poder. Esta es la tesis que buscamos desarrollar a lo largo de este trabajo.
 
Las condiciones actuales, las nuevas condiciones, nos indican que por primera vez en la historia del país la izquierda ha ganado, gracias al respaldo popular, el Organo Ejecutivo y todas las instituciones que de éste dependen. En este campo la derecha ha sido derrotada, si, toda la derecha unida perdió. No podemos decir lo mismo del Organo Legislativo, donde la derecha unificada continúa siendo la mayoría y aunque el FMLN haya obtenido la mayor cantidad de diputados, no son los suficientes para controlar las decisiones que exigen de una mayoría simple.
 
Consecuencia de lo anterior el Organo Ejecutivo estará maniatado por las fuerzas de la derecha, lo cual significa que cualquier decisión del ejecutivo que exija de la aprobación legislativa, tendrá que contar con el beneplácito de las fuerzas de derecha en su totalidad o parcialmente.
 
¿Cómo se puede contrarrestar esta influencia de la derecha, negativa para los intereses populares? Conformando relaciones populares de poder. ¿Será esto posible en la actualidad? Pensamos que si, ya que los instrumentos de represión del Estado, son controlados por el ejecutivo y éste, decíamos, había sido ganado por la izquierda, la cual siendo consecuente con su ideología y con su opción preferente por las mayorías populares, no podría oponerse, sin deslegitimarse, a sus esfuerzos organizativos. Organización es la palabra clave en la creación de relaciones populares de poder. Pero además del planteamiento anterior de carácter general, caben otro tipo de precisiones que abonan a nuestra tesis.
 
En primer lugar, la historia nos enseña, que el hecho de que la izquierda gane el ejecutivo no implica necesariamente que controle el poder, ni siquiera el poder político, ya no digamos el poder económico, el jurídico, el mediático, etc. En consecuencia el crear relaciones populares de poder se torna una necesidad, una exigencia histórica.
 
En segundo lugar, la historia reciente, nos muestra que gobiernos patrocinados por la izquierda y con amplio respaldo popular, no son consecuentes con el ideario popular cuando asumen el control del Organo Ejecutivo y todas sus dependencias. Los ejemplos abundan en el Cono Sur en la actualidad. De allí que para curarnos en salud se impone la necesidad de crear relaciones populares de poder.
 
En tercer lugar, en nuestro caso es necesario considerar, al grupo de los llamados “Amigos de Mauricio”, sin mayor incidencia cuantitativa en materia electoral, pero tal parece con mucha significación económica, lo cual es motivo de preocupación por parte de los sectores populares y agregaríamos nosotros, que con mucha razón, ya que ningún burgués invierte su fortuna, si no espera obtener beneficios a cambio y si no hemos olvidado que entre los burgueses y los trabajadores existen intereses opuestos, contradictorios, mal harían los sectores populares en esperar respuestas a sus demandas de un gobierno comprometido con algún sector de la burguesía o infiltrado por profesionales orgánicos de la misma.
 
De tal manera que si las mayorías populares no quieren a futuro terminar halándose los cabellos por haber jugado al gana pierde, necesario es que construyan en el presente relaciones populares de poder.
 
  1. ¿Y cómo entender esas relaciones populares de poder?
 
Brevemente digamos que se trata de la articulación sistémica u orgánica de las diferentes dimensiones del poder controladas por los sectores populares. Y las dimensiones del poder hacen referencia al poder económico, político, social, mediático, cultural, jurídico, ideológico, militar y del conocimiento.
 
En contraste con los sectores populares, la burguesía tiene estructuradas sus relaciones de poder en todos los ámbitos anteriormente mencionados, las cuales seguirán funcionando y haciéndose presentes cuando las circunstancias o las coyunturas exijan de su presencia. Por este hecho básico es que ningún partido de izquierda se propone, con sólo ganar el ejecutivo, transformar de manera radical el sistema, no obstante un partido de izquierda consecuente deberá de aspirar, al menos, a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mayorías populares.
 
Y es, precisamente, para contribuir con el gobierno en tal esfuerzo, o para señalarle errores o para marcarle el sendero por donde se deberá avanzar es que es impostergable la creación de relaciones populares de poder. Son tres las funciones claves para el sector popular organizado: el apoyo, los cuestionamientos y las propuestas al gobierno.
 
2. ¿Y cómo se pueden crear esas relaciones populares de poder?
 
Lo primero es la organización a nivel básico, luego pasar a las interrelaciones entre las organizaciones de un mismo tipo y de ser necesario y posible pasar a un tercer nivel. Un ejemplo de lo anterior es la cooperativa, que da lugar a la federación de cooperativas y finalmente se llega a la confederación. Semejante es el caso del sindicato, que da paso a la federación sindical y luego a la confederación. De igual manera se podrían desarrollar las organizaciones campesinas, las asociaciones del sector informal urbano, las asociaciones de trabajadores del sector público, etc.
 
Si contamos con organización de los trabajadores en el sector capitalista de la economía, en el sector no capitalista y en el sector público, contamos ya con un primer eslabón en las relaciones populares de poder en los ámbitos económico, social, político e ideológico. Recordemos que la organización genera conciencia social y visiones políticas e ideológicas, acordes con sus intereses gremiales, sectoriales y de clase.
 
Otro campo en el cual se requiere la construcción de relaciones populares de poder es el constituido por los trabajadores de la ciencia y la cultura. Además de las ya existentes asociaciones de educadores, se requiere de organizara los profesores e investigadores universitarios, e integrar a las asociaciones de profesionales y técnicos, así como a los trabajadores del arte. El siguiente paso es articularlos en una sola organización a nivel nacional, que represente los intereses de los agremiados, así como aquellos que corresponden racionalmente a los intereses de las mayorías populares. Todo ello se traduciría en relaciones populares de poder en los campos del conocimiento, la cultura y en aquel de suma trascendencia e importancia cual es el campo ideológico.
 
Las relaciones de poder mediático podrían constituirse a partir de la interrelación entre las asociaciones de periodistas, las asociaciones de medios de comunicación popular y los medios de comunicación progresistas ya existentes y aquellos que deberían de crearse a futuro, ya que las relaciones de poder mediáticas son de suma importancia como para que sean exclusivas de la burguesía. Téngase presente que el poder mediático se traduce también en poder social, político e ideológico.
 
Por otra parte el poder económico que indirectamente podrían tener los trabajadores del sector privado, capitalista y no capitalista, debe de ser acompañado por un poder económico popular que le de fundamento y fuerza propositiva. Para ello es preciso que los esfuerzos existentes en materia de empresas solidarias se amplíen, se desarrollen y se interrelacionen entre si, a fin de convertirse en la base del poder económico popular y avance hacia la constitución de una economía solidaria, la cual funciona en base a la solidaridad, la cooperación y la unidad, generando empleo e ingresos para las mayorías populares, a fin de que satisfagan sus necesidades materiales y espirituales, sin caer dentro de la racionalidad capitalista de maximizar beneficios, a costa de los trabajadores.
 
Las empresas solidarias son factibles en los campos de la producción, ya sea de bienes materiales como inmateriales, así como en el de la circulación de mercancías. Si bien hasta ahora se les ha considerado como marginales, si organizan y se integran  entre si, podrían manifestarse como una sola voz fuerte y convincente. Debemos agregar, a su vez, que en momentos de crisis la necesidad de su existencia se ve incrementada, ya que las empresas solidarias operan con criterios diferentes a las empresas capitalistas, en consecuencia pueden funcionar, incluso, con niveles de ingresos que tan sólo cubran sus gastos, ya que con ello ya están generando un beneficio social, cual es el de brindar empleo e ingresos a los trabajadores, que de otra forma no los tendrían.
 
También habría de incluirse dentro de este esfuerzo aglutinante a las organizaciones de mujeres, a las asociaciones de jóvenes, a las asociaciones de comunidades, a los movimientos ecologistas, etc. Necesario también resulta el crear una asociación de ONGs progresistas, vinculadas con el movimiento popular.
 
Finalmente, debemos señalar que el objetivo de esta generación de asociatividad aglutinante de diversos sectores sociales es arribar a la construcción de un Bloque de Poder Popular, que por una parte supere la atomización existente dentro del movimiento social y por otra, llene los vacíos organizativos existentes en varios sectores sociales.
 
3. ¿Para qué necesitamos un Bloque de Poder Popular (BPP)?
 
Pues sencillamente para crear relaciones populares de poder que cubran las diferentes dimensiones del poder y poder contrarrestar los poderes actualmente existentes e incidir sobre la realidad total de manera que ésta beneficie a los sectores populares.
 
El BPP si bien busca tener político, no pretende obtenerlo de ningún partido político, ni puede delegarlo a ningún partido, ya que se caracterizaría por su autonomía frente a los poderes existentes. Su poder provendría de su organización, de la justeza de sus demandas y de la racionalidad de sus propuestas.
 
El BPP surge por las exigencias de la realidad que clama porque exista una fuerza capaz de enfrentar los abusos y desmanes de los partidos políticos tradicionales. Ha llegado la hora de decirles ¡Ya basta!
 
Así como también para decirles a los empresarios: ¡Ya basta de abusos y arbitrariedades con los trabajadores!
 
A los economistas pagos: ¡Ya basta de seudo análisis!
 
A los medios de comunicación: ¡Ya basta de desinformación!
 
A los funcionarios públicos: ¡Ya basta de corrupción!
 
A los analistas políticos: ¡Ya basta de subjetividad y parcialismo interesado!
 
A los intelectuales: ¡Ya basta de indiferencia y de silencios cómplices!
 
Ha llegado la hora de decir: ¡Ya basta! ¡Ya basta! ¡Ya basta!
 
4. ¿Cómo actuaría el BPP?
 
En general de forma pacífica, porque es necesario demostrarles a quienes abusan de nuestros derechos, que ante su violencia institucionalizada, existen formas civilizadas de detenerlos. Por ahora, es importante que entiendan, al menos, que cuando los sectores populares dicen que ya basta es porque ¡Ya basta!
 
En un posterior trabajo desarrollaríamos este apartado.